Viaje al Parque Nacional de los Quetzales

EN BUSCA DEL MÁGICO AVE DEL PARAÍSO

Como una pintura nos iremos borrando. Como una flor hemos de secarnos sobre a tierra, cual ropaje de plumas del quetzal, del zacuan, del azulejo, iremos pereciendo.

NEZAHUALCÓYOTL

 

Entre montañas, ríos y senderos de bosques nubosos caminamos por San Gerardo de Dota, sintiendo la fresca humedad del ambiente, en busca de un ave monógama de plumas preciosas, el Quetzal. Quitan el aliento. Son tan hermosos que nuestros antepasados los veneraban. Eran casi sagrados. Su canto pone a soñar de paraísos perdidos. Son fieles...hasta la muerte. Definitivamente, hay que ver un quetzal antes de morirse y aquí, los costarricenses tienen la dicha de compartir su frondosa tierra con el ave más hermosa del mundo.


Cada año, una buena cantidad de turistas viaja miles de kilómetros sólo para ver un quetzal. Llegan hasta las riberas del río Savegre, a más de tres mil metros sobre el nivel del mar, en Copey de Dota, y a tan solo setenta y seis kilómetros de San José. Allí está su casa: el Parque Nacional Los Quetzales.


Los quetzales son tan hermosos que cuesta creerlo, aunque macho y hembra tienen características muy diferentes. El macho tiene el pecho rojo como la sangre; alas y espalda de color verde intenso; y una cresta de plumas finas que podrían confundirse con cabello adornan su cabeza junto con un pico de imponente color rojo. Toda esa belleza se adorna con una espectacular cola blanca con dos plumas largas con tonos que varìan de azul a verde, dependiendo de los rayos del sol. Porque la cola no es un simple adorno: son vitales para el cortejo de estas aves. Sirven para atraer la atención de la hembra cuando el macho se eleva en el aire y canta una tonada exclusiva para la ocasión.

 

 

Acontecimientos exclusivos de SOCIEDAD HISTÓRICA

En las civilizaciones precolombinas de Mesoamérica, era considerada un ave divina asociada a Quetzalcoatl, la deidad “serpiente emplumada”. Los antiguos mexicas y mayas vieron el quetzal como el “dios del aire” y como un símbolo de la bondad y la luz, y sus plumas de cola verde iridiscentes fueron veneradas como símbolos para el crecimiento de las plantas en la primavera. Los gobernantes de Mesoamérica y algunos otros rangos de la nobleza, llevaban tocados de plumas del quetzal como símbolo de su relación con Quetzalcóatl. Como era un crimen matar a un quetzal, el ave fue únicamente capturado para sacarle algunas plumas y luego puesto en libertad. En varios idiomas mesoamericanos, el término para quetzal también tiene el significado de “sagrado”, “precioso” o “erigido”.

EXPLORANDO LA SELVA


  • Adentrarse en la espesura de la selva durante algo más de una jornada, viviendo un paisaje abrumador, impresionantemente natural y abigarrado de vida por doquier, para tratar de localizar la escurridiza y más bella de las aves que pueblan el ecosistema de nuestro planeta.

VIAJE EN FAMILIA


  • Compartir con los niños y los jóvenes las emociones del aprendizaje, el descubrimiento y el contacto directo con la naturaleza, con las especies animales, con el respeto a nuestro entorno y al frágil equilibrio del ecosistema más rico de la Tierra. Una lección de Pura Vida para los más pequeños.

AVENTURA EXTREMA


  • Sentir el escalofrío que provoca, a lo largo de la espalda, la adrenalina desatada al lanzarse al vacío por una tirolina de 900 metros, o al saltar en una balsa por los rápidos de un río salvaje, o caminando por altísimos puentes colgantes que salvan profundas gargantas en la selva.

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SOCIEDAD HISTORICA

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