SIETE AÑOS EN EL TÍBET

A veces imagino que vuelvo a oír el grito de los patos salvajes que cruzan, al claro de luna, sobre los tejados de la ciudad dormida. ¡Ojalá mis recuerdos despierten entre mis lectores un poco de simpatía y comprensión hacia un pueblo cuyo único anhelo fue vivir libre e independiente!

HEINRICH HARRER

 

Durante una expedición, en 1939, para escalar el Nanga Parbat en los Himalayas, en la India británica (un monte en el que, desde los primeros intentos en 1935, un total de once escaladores alemanes perdieron la vida intentado llegar a la cumbre) estalló la Segunda Guerra Mundial. El alpinista Heinrich Harrer, de origen austríaco y miembro del partido nazi, fue capturado por las autoridades coloniales británicas e internado en un campo en India. Harrer tenía entonces 27 años.


En 1944, tras cuatro años y medio de reclusión, Harrer y su compañero austriaco, Peter Aufschnaiter, lograron escapar del campamento británico, situado a las afueras de la localidad de Dehra Dun, al norte de la India. Durante los siguientes veintiún meses permanecieron ocultos en aldeas remotas, aprendieron el tibetano cerrado del interior, y realizaron la hazaña de recorrer 2.500 kilómetros hasta llegar a la ciudad prohibida de Lhasa. Allí cambió profundamente sus planteamientos personales, descubrió el esplendor del budismo tibetano, y asistió al comienzo del comunismo de China, convirtiéndose en firme defensor de la causa tibetana en defensa de su libertad e independencia. En 1948, Harrer se convirtió en un funcionario del gobierno tibetano, como traductor y fotógrafo. Construyó una sala de cine para el Dalai Lama y se convirtió en su tutor en inglés, geografía y algo de ciencia. Y lo más importante, nació una fuerte amistad que duraría el resto de sus vidas.

 

 

Acontecimientos exclusivos de SOCIEDAD HISTÓRICA

Heinrich Harrer es uno de los grandes exploradores del siglo XX y su libro “Siete años en el Tíbet” es un clásico de la literatura de viajes. ¿Tiene alguna importancia, entonces, el hecho de que también haya sido miembro del partido nazi? Pues sí, para HISTÓRICA la tiene, no por el hecho de haber pertenecido a esta ideología política, sino por el profundo proceso de redención que experimentó gracias al periplo que lo convertiría en protagonista de una de las más impresionantes historias generadas por la fragua de la historia. Independientemente del tipo de nazi que haya sido Harrer en 1939, lo cierto es que el Tíbet transformó su vida, gracias a una serie de experiencias vitales que modificaron su visión del mundo, y que en este viaje se pretenden emular con el fin de percibir aquellas sensaciones y aprendizajes que marcaron al austríaco.

CRUZAR TÍBET A PIE


  • Cruzar Tíbet por tierra desde Lhasa hasta la frontera de Nepal, camino de Kathmandú. Y en el camino, disfrutar de la cordialidad y amabilidad de un hogar tibetano, de un paisaje impresionante y de un cálido té de mantequilla.

EXPERIMENTAR EL BUDISMO


  • Un viaje espiritual de esta magnitud no puede prescindir de encuentros con monjes budistas para participar en ritos de bendición. Y, en consonancia con ellos, alojarse en monasterios budistas y participar de sus actividades.

AYUDAR A RECOMPONER NEPAL


  • En 2015 Nepal fue sacudido por un violento terremoto que afectó a todo el país. Viajar a esta región, para nosotros, supone participar de forma activa en proyectos solidarios desarrollados para ayudar a los más desfavorecidos.

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