LAS AVENTURAS DE FRIEDRICH G. ROHLFS EN MARRUECOS

No fue hasta cuatro de la tarde que llegamos a la aldea de Tanzetta, donde vivían muchos de los viajeros de nuestra caravana. Mi primer paso fue saciar mi sed ardiente, y me bebí por lo menos tres litros de agua de inmediato.

FRIEDRICH G. ROHLFS

 

Antes de ser explorador, geógrafo, botánico, escritor o aventurero, el alemán Friedrich Rohlfs tuvo una gran presión familiar por parte de su padre para estudiar medicina. Tras cursar algunos años y decidido a viajar lejos de Alemania, se unió a la Legión Extranjera Francesa en el área médica, sirviendo durante la conquista de la Cabilia. Fue así como llegó a ser, por algún tiempo, médico personal de un noble de Marruecos. Pero la aventura le tiraba más que la medicina, y al final salió a explorar de motu propio los oasis de Marruecos.


Durante ese viaje, Rohlfs fue asaltado, atacado y dado por muerto. Recibió varias heridas (una de ellas casi le costó una pierna) y sufrió lesiones que le impidieron regresar a Europa durante gran parte de su vida, ya que el clima frío, de alguna manera, agravaba sus dolencias. En 1864, habiendo aprendido a dominar el árabe, continuó sus viajes en Marruecos, cruzando las montañas del Atlas hasta el oasis de Tuat. Su descripción y su mapa del país componen las primeras obras científicas y académicas que jamás se han publicado sobre el país árabe.


Después de este viaje, y tras una breve visita a Alemania, Rohlfs regresó a África, y, disfrazado de árabe, se convirtió en el primer europeo en cruzar el norte de África hacia el sur, llegando a Trípoli y atravesando el desierto del Sahara, y el lago Chad, a través del río Niger hacia el golfo de Guinea, desde 1865 hasta 1867. Y fue uno de los pioneros exploradores de la región del río Draa en el sur de Marruecos.

 

 

Acontecimientos exclusivos de SOCIEDAD HISTÓRICA

SOCIEDAD HISTÓRICA invita a emprender la ruta de Friedrich Rohlfs, dividiendo el viaje en tres partes: un primer tramo desde Casablanca a Ouarzazate, visitando las ciudades y las famosas kasbahs del Atlas; una segunda centrada en la vida en el desierto, lejos de las clásicas experiencias que se ofrecen a los turistas, conviviendo con familias beduinas y diferentes tribus que encontremos a nuestro paso, en una experiencia completamente real; y, finalmente, una tercera parte, saliendo del desierto, entre las ciudades de Fez y Tánger.

SENTIRSE BEREBER


  • Visitar auténticos pueblos perdidos, habitados por bereberes de las montañas. Alojarse en kashbas y haimas por los paisajes más fascinantes de Marruecos. Compartir mesa y experiencias con una familia bereber, aprender los fundamentos de la cocina local o disfrutar en medio de la nada de la música tradicional bereber y su folklore.

VIVIR EL SAHARA


  • Adentrarse a lomos de dromedario por las dunas del Sáhara, hasta perder la conciencia del espacio, o conducir un 4x4 sorteando dunas y caminos que forman parte del Paris-Dakar. Ayudar a crear un oasis en medio del desierto para colaborar a garantizar el futuro de una comunidad o visitar las obras de Hannsjörg Voth en Merzouga.

DEGUSTAR LA MEDINA


  • Aventurarse en las calles locas de Marrakech para premiarse con una noche en un riad de lujo y con el jaleo de los encantadores de serpientes y cuentacuentos de Jmaa el Fna. Conocer personalmente a artistas, escritores, comerciantes o músicos de la ciudad, que ofrecerán su personal visión de los múltiples detalles de Marrakech.

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